sábado, 28 de marzo de 2015

Vive.

Pido perdón por no ser todo lo apática que tanto te gustaría. Por sentir y padecer. Porque me duelan los actos que haces o las frases que dices. Porque me duelan tus mentiras.
Haces daño. Disparas tus flechas hirientes sin premeditación, a lo loco, despreocupándote de dónde van a caer. O de cómo.
Quiero que aceptes lo que soy. Que aceptes que sea positiva, alocada y soñadora. Que me guste ir con la verdad por delante, que me molesten las mentiras y que adore las sonrisas de oreja a oreja. Que aceptes que yo nací así, con un amor incondicional hacia los abrazos, las caricias, o las muestras de cariño en general. Que no hay nada que me duela más que el sufrimiento reflejado en tus ojos, y cómo lo pagas conmigo. Que no hay nada que soporte menos que una lagrima recorriendo tus mejillas, y por consiguiente las mías.
Que ya basta. Que la vida está hecha para vivirla con alegría, buen humor y sabiduría. Que la vida está hecha para vivirla junto a ti, siempre que tú me dejes.
Que la vida está hecha para que la vivamos a lo loco, sin preocupaciones, sin gritos, sin odio y con mucho, mucho amor.
Que la vida, está hecha para vivirla.