jueves, 15 de enero de 2015

¿Evasión? Quizás.

Nada más y nada menos que las 2.06 de la mañana de un miércoles -por la hora jueves- de esos en los que te tienes que pasar la noche haciendo trabajos.
Pues ante tanto agobio, a mí no se me ocurre otra cosa que ponerme a escribir. Y es que cuando estoy inspirada, no sé vosotros pero yo no lo puedo evitar. Sí, lo sé, no es un momento de brillante lucidez en cuanto al tema inspiración -he de decir que mis mejores textos son siempre por WhatsApp, con cierta personita que sin ella no serían lo mismo-, pero me sirve. Gota a gota se hace un río, ¿no? Pues eso, que poco a poco.
Se que esto lo utilizo como escusa para no seguir sentada en la mesa peleando con el maldito inglés -con perdón, porque me encanta- y así poder hacer otra cosa sin sentirme del todo culpable. Sin embargo, pensándolo bien, ¿qué más da? Si al fin y al cabo el hombre vive de escusas, ¿o no? Pues eso, que por una más...
No sé ni lo que digo, y es que estamos tan acostumbrados a vivir en un mundo de escusas, mentiras y engaños que con eso nos autojustificamos. Sin embargo, en el fondo, sabemos perfectamente lo que hacemos, que en realidad no engañamos a nadie. Pero... ¿y qué? Si así somos felices, si así podemos seguir manteniendo nuestra conciencia "limpia" sin atisbos de ese tal Pepito Grillo acechando detrás de la oreja.
Porque sí, hay mas Pinochos sueltos que Pepitos Grillo, cuando debería ser al revés. Pero creo que este es un jardín que no debo pisar y menos a estas horas de la madrugada en las que no puedo ser ni uno ni otro.
Volveré a mi mesa y mis apuntes, que veo que esto se me ha ido de las manos.