Domingos en soledad.
Domingos de desolación porque ya no estás.
Domingos anhelantes, sobre todo de tus besos.
Domingos furiosos, y más si ya no compartes mi cama.
Domingos soñadores, soñadores de tus brazos.
Domingos que roban sueños. Y esperanzas.
Domingos que arrasan allá por donde pasan.
Domingos que añoran momentos, lugares, y a ti.
Domingos tristes, y alegres, al mismo tiempo.
Domingos que ya no son.
Domingos que quieren ser.
Domingos que nunca más serán.
Simplemente, domingos.
domingo, 21 de febrero de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
Dame
Dame vida, y te daré fuego.
Dame fuego, y te daré todo.
Dame todo, y cuando te vayas,
quedará nada.
sábado, 6 de febrero de 2016
¿Cómo iba a volar si no es contigo?
Y volar tan alto que las nubes sean cómplices de nuestra aventura.
Y nuestros sueños.
Que la caída duela menos porque son tus brazos los que me recogen.
Que no son jaulas, sino alas.
Porque,
¿cómo iba a volar, si no es contigo?
Y nuestros sueños.
Que la caída duela menos porque son tus brazos los que me recogen.
Que no son jaulas, sino alas.
Porque,
¿cómo iba a volar, si no es contigo?
sábado, 10 de octubre de 2015
La noche de San Juan
Recuerdo aquella noche de San Juan junto al fuego. No sé quién ardía más, si las llamas o tú. Seguramente fueras tú, o eso decías. Se notaba en tu mirada, esa mirada deseosa de comerme. El cielo estaba estrellado, pero poco te importaba. Preferías contar mis lunares a la luz de la luna. A mí me encantaba mirarte. Se te veía tan puro, sin imperfecciones. Así como tú eres. Mientras te observaba, me retirabas el pelo de la cara. Y yo me aceleraba. Tan solo una caricia hacía falta para estremecerme. ¡Y qué ganas de tenerte!
La noche avanzaba y tus manos descendían. Encontraron mis caderas y se aferraron. Fui tuya, toda tuya en mi pureza. Tú lo deseabas y yo te consentí. La noche fue testigo de la más blanca hermosura, ya sea por tu piel o por la blanca luna.
Bendita noche cuerda buscando la locura de sentirme entre tus manos, y ser por fin tuya.
Pero llegó la mañana y tuve que despertar, aunque poco me importó. Fuiste mío, solo mío.
El fuego, tú, el deseo, yo y la noche más mágica del año.
Bendita noche cuerda buscando la locura de sentirme entre tus manos, y ser por fin tuya.
Pero llegó la mañana y tuve que despertar, aunque poco me importó. Fuiste mío, solo mío.
El fuego, tú, el deseo, yo y la noche más mágica del año.
martes, 29 de septiembre de 2015
Ella
Ella era la excepción a todas las reglas. Esa que hacía girar cabezas a su paso. La que rizaba el rizo y domaba fieras. La que cogía el mundo por montera y no se daba nunca por vencida. La que todo lo podía.
Ella era luchadora, valiente y con carácter. De esas que no se dejaban marear. De esas que darían cualquier cosa por conseguir sus sueños. De esas a las que todo el mundo admira. E imita.
Ella era su musa. Era, hasta que un día dejó de ser.
Ella era luchadora, valiente y con carácter. De esas que no se dejaban marear. De esas que darían cualquier cosa por conseguir sus sueños. De esas a las que todo el mundo admira. E imita.
Ella era su musa. Era, hasta que un día dejó de ser.
sábado, 29 de agosto de 2015
Vete
Vete. Si te vas a quedar para hacer daño, vete.
Vete de mi cabeza. Vete de mis recuerdos. Vete de mis fotografías. Vete de mi corazón. Como sea, pero vete.
Que si piensas que te echo no es verdad. Que por mi no te olvidaba, pero me obligas. Que al fin y al cabo es todo culpa tuya. Pero yo no aguanto más. Que la vida pasa y tú vas un paso por delante de los míos. Que por mí caminamos juntos, pero tú prefieres hacerlo con otra. Si de mi valiera te daba la mano y no te soltaba. Que sería capaz de negar lo pasado con tal de no perderte aunque tú a mí ya no me tengas. Que si segundas partes nunca fueron buenas, imagínate terceras. Caos total. Y si es difícil conceder segundas oportunidades, terceras es ya imposible. Que lo mejor para los dos es pasar página y olvidarnos. Sé feliz con ella, que yo lo soy con él.
Te he querido, te quiero y te querré. Pero siempre en secreto.
Vete de mi cabeza. Vete de mis recuerdos. Vete de mis fotografías. Vete de mi corazón. Como sea, pero vete.
Que si piensas que te echo no es verdad. Que por mi no te olvidaba, pero me obligas. Que al fin y al cabo es todo culpa tuya. Pero yo no aguanto más. Que la vida pasa y tú vas un paso por delante de los míos. Que por mí caminamos juntos, pero tú prefieres hacerlo con otra. Si de mi valiera te daba la mano y no te soltaba. Que sería capaz de negar lo pasado con tal de no perderte aunque tú a mí ya no me tengas. Que si segundas partes nunca fueron buenas, imagínate terceras. Caos total. Y si es difícil conceder segundas oportunidades, terceras es ya imposible. Que lo mejor para los dos es pasar página y olvidarnos. Sé feliz con ella, que yo lo soy con él.
Te he querido, te quiero y te querré. Pero siempre en secreto.
domingo, 12 de julio de 2015
Hagamos un brindis
Hoy me siento nostálgica, y quiero hacer un brindis.
Un brindis por la vida, por la vida en general. Por sus buenos y malos momentos. Por sus altibajos, por sus locuras y sus corduras.
Un brindis por la alegría, por la felicidad.
Un brindis por la amistad, por aquella que no entiende de distancias, que es inagotable, que perdura, que confía, que añora, que perdona, que quiere, que apoya, que anima, que comparte y que nunca se da por vencida sean cuales sean los motivos para tirar la toalla.
Un brindis por el amor, que una vez te cautiva te hace soñar.
Un brindis por la familia, que ya viva lejos o cerca, siempre te llevan en su corazón.
Un brindis por quererme a mí misma, por aceptarme tal y como soy (aunque me cueste) y conseguir mis sueños.
Un brindis por estos sueños, metas que no debemos dejar atrás ya que sin ellas estaríamos perdidos.
Un brindis por el pasado, porque aunque cueste mucho superarlo forja quien eres y te hace mejorar e ir hacia delante.
Pero sobre todo, un brindis por vosotros, los que día a día hacéis que saque mi mejor yo, que nunca me de por vencida, y que quiera seguir adelante.
Por todo esto, alzo mi copa y brindo.
Un brindis por la vida, por la vida en general. Por sus buenos y malos momentos. Por sus altibajos, por sus locuras y sus corduras.
Un brindis por la alegría, por la felicidad.
Un brindis por la amistad, por aquella que no entiende de distancias, que es inagotable, que perdura, que confía, que añora, que perdona, que quiere, que apoya, que anima, que comparte y que nunca se da por vencida sean cuales sean los motivos para tirar la toalla.
Un brindis por el amor, que una vez te cautiva te hace soñar.
Un brindis por la familia, que ya viva lejos o cerca, siempre te llevan en su corazón.
Un brindis por quererme a mí misma, por aceptarme tal y como soy (aunque me cueste) y conseguir mis sueños.
Un brindis por estos sueños, metas que no debemos dejar atrás ya que sin ellas estaríamos perdidos.
Un brindis por el pasado, porque aunque cueste mucho superarlo forja quien eres y te hace mejorar e ir hacia delante.
Pero sobre todo, un brindis por vosotros, los que día a día hacéis que saque mi mejor yo, que nunca me de por vencida, y que quiera seguir adelante.
Por todo esto, alzo mi copa y brindo.
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